Despertar
28 agosto 2009
Aviso: Esto, al igual que esta entrada, son ejercicios chungos de Narrativa. No, siento decepcionar al personal, pero todavía no me he vuelto loca
No volveré a repetirlo. Me llevé ¡tres días! con ardores para desintegrar tanto plástico. No es una de las mejores experiencias que puedes tener recién salido de un huevo. La despensa, eso sí, quedó limpia de un lametazo. A la humana se le ocurrió llamarme Tragón. ¿Qué tipo de nombre es ese? Se lo volvió a pensar cuando empecé a gruñir y a resoplar molesto, llenando el cuarto de humo y de olor a quemado. Era una alfombra de algodón rojo trenzado, muy bonita. Todavía siento haberle chamuscado la esquina, pero aún no controlaba mi fuego. La humana tuvo que esconder ese trozo bajo el sofá, echando agua por los ojos para apagar una llamita que se resistía. De todas formas, si no hubiera sido por ese accidente, nunca se hubiese molestado en buscar mi verdadero nombre.
29 agosto 2009 a las 9:36 am
¡Están graciosos! Me recuerdan a Kafka y la cucaracha
29 agosto 2009 a las 11:56 am
Gracias!
Lo realmente gracioso es que precisamente ese libro me dejó traumatizada de pequeña. Y sí, a mí también me lo recuerda… tanto, que me he vuelto a sacar el libro de la biblioteca para comparar y darle de camino una segunda oportunidad XD
3 septiembre 2009 a las 9:21 pm
Viva la mediamorfosis… digo… ¡la Metamorfosis! (tanto estudiar Teoría de la Violación tiene sus efectos terciarios).