Caperucita Roja

17 noviembre 2007

Giró la esquina y la falsa niebla la envolvió de repente. Se metió de lleno en la cálida nube de olor a carbón y castañas y vislumbró, entre el blanco humo, la silueta del castañero que, en un lateral de la plaza, se agachaba para dar un paquete a una figurita bien abrigada en una trenka de paño rojo… Cuando pasó corriendo por su lado, su mente ya había volado con el humo a un tiempo en el que el mundo era nuevo para ella.

La memoria era tan vívida como el presente.

Cruzaba esa misma plaza con su madre en un día de otoño, saltando entre los charcos, embozada en el abrigo rojo nuevo y dos vueltas de bufanda. Sus ojos infantiles se posaron curiosos en el puesto de castañas y planteó la pregunta que siempre está presente en los labios de los niños. Su madre, en respuesta, le dio algo de dinero y la mandó a comprar “castañas para la abuela” mientras saludaba a una conocida que paseaba por allí. Seleccionó el camino más encharcado hasta el quiosco y dió comienzo a su particular aventuza entre salpicones. Cuando llegó, el castañero le cambió las monedas por un cucurucho hasta el borde de bolas oscuras que le calentaban las manos.

A la vuelta la misión se complicó. Pronto descubrió que si saltaba en los charcos, las castañas saltaban con ella al agua… Vigilando en todo momento que su madre, enfrascada en la conversación, no la viese, se agachó en el charco más profundo del parque en busca del tesoro perdido. La búsqueda, bastante fácil, se saldó con los guantes de lana y las mangas del abrigo nuevo llenos de barro y un cucurucho lleno de castañas frías y mojadas.

Ese día, por supuesto, la abuela no probó las castañas asadas, y ella tardaría en averiguar a qué sabían…

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2 comentarios to “Caperucita Roja”

  1. Tereshi Says:

    Eres una maquina de la escritura…. Spich ¡¡¡TE AMOOOO!!!
    Eres la mas mejon.
    Oye, ¿pero no ibas a pone eso? Bueno maquina muchos felicidades por esa narración.

  2. Ireninach Says:

    Eso es como la niña de las bolas, que se le caían si jugaba, pero con castañas y con capucha roja.

    Pobre abuela…

    ¡¡¡PERO TODOS SABEMOS QUE EL VENDEDOR DE CASTAÑAS ES EL NOVIO DE LA ABUELA!!! Que es muy moderna y después de 20 años viuda se ha emparejao con él… Así que al final no pasa nada.


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